17.02.09
Era un jueves por la tarde. Habíamos quedado para pasear. Tomar algo en
alguna cafetería parecía la mejor opción. Las calles estaban desiertas
pero tú y yo seguíamos andando entre muros, casas y sueños. Te miraba a
los ojos mientras hablábamos, te brillaban. Creía que entre tu y yo sólo
existía una gran amistad.
Planeábamos el futuro, solucionábamos el
mundo y yo seguía mirándote a los ojos. Cada movimiento tuyo, cada
palabra, cada roce accidental...un pequeño contacto producía en
mí...algo que no entendía.
Llegó la noche y tú te despediste. Te fuiste, así sin más, sin una despedida, sin un abrazo...sólo un adiós.
...
Me costaba respirar. Cada vez que te veía...cada vez que me hablabas...cada vez que tú...
Me costaba entender porqué me sentía así. Una presión en el pecho, un sosiego extraño, un...
...
Me
fui. Nunca te dije adiós. No podía acercarme a ti y decirte que no
volvería a verte. No podía mirarte a los ojos sin que descubrieras la
razón de mi huída. No dejarías que me abrazase a ti, que mostrase por
primera vez mi más sentido...
...
Después de mucho tiempo llegaste
a mí de nuevo. Emoción, alegría y nerviosismo. Tu olor, tu mirada, tu
rostro...tú. Por fin de nuevo ante mí te hallabas y yo...de nuevo me
ahogaba. Busqué mil maneras, intenté mil hazañas...pero en ningún
momento logré lo que más ansiaba.
...
Ya no puedo tenerlo, ya no puedo lograrlo, sólo me queda...imaginarlo.
Sueño
en que llega el día, el día de tu abrazo. Despacio te acercas con tu
mirada brillante. A los ojos me miras y no dices nada. Sigues
acercándote. Tus brazos, fuertes, me rodean. Soy presa más no quiero
huir. Tu mirada es sincera, calmada, tranquila...pero mi corazón se
acelera. Presiento el momento que se acerca y no puedo respirar. Poco a
poco dejas que tus labios aterricen sobre los míos. Los ojos se me
cierran...POR FIN, soy feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario